JEFFREY DAHMER
JEFFREY DAHMER
ALIAS: EL CARNICERO DE MILWAUKEE
FICHA POLICIAL
Nombre: Jeffrey L. Dahmer
Nacimiento: 21/5/1960
Pelo: Rubio
Sexo: Hombre
Altura: 182 cm.
Lugar de Nacimiento: Milwaukee
Raza: Blanca
Peso: 81 kg.
Edad: 31
Ojos: Azules
Nº Seg. Social: 284 – 60 - 5333
Nº Expediente: 106568AA
8/9/1986: Milwaukee, Winsconsin. Comportamiento lascivo.
27/9/1988: Milwaukee, Winsconsin. Abuso de menores.
- Anthony Hughes
- Steven Mark Hicks
- Jeremiah Weinberger
- Joseph Bradehoft
- David Thomas
- Matt Turner
- Konerak Sinthasomphone
- Ernest Miller
- Raymond Lamonte Smith
- Anthony L. Sears
- Edward Smith
- Curtis Straughter
- Errol Lindsey
- Richard Guerrero
– Jamie E. Doxator
Cuando tenía diez años Dahmer empezó a cazar y torturar todo tipo de animales en un bosque cercano a su casa, de los que, una vez los había matado, coleccionaba sus huesos.
Dahmer comenzó a volverse cada vez más introvertido, y sus compañeros de instituto le consideraban raro y extravagante.
Dahmer fue interceptado por la policía. Sin embargo, a pesar del olor que salía del coche, convenció a los agentes de que tan solo llevaba basura, y, a haber dado negativo en el test de alcoholemia, le dejaron marchar.
Dahmer volvió a su casa con el cadáver y lo llevó al sótano, a excepción de la cabeza, la cual utilizó para masturbarse. Posteriormente la llevó con el resto del cadáver y guardó las diferentes partes del cuerpo en tuberías de la casa.
Tras cumplir condena por abuso de menores, se mudó a un apartamento de Milwaukee, donde asesinó a doce personas más hasta su detención en julio de 1991.
Su modus operandi consistía en invitar a sus víctimas a ver pornografía o a tomarse algunas fotos. Después ponía droga en su bebida, los estrangulaba, y tenía sexo y se masturbaba con el cadáver. Luego tomaba fotos del cuerpo durante el proceso del desmembramiento. Solía deshacer los cuerpos con ácido, pero conservaba la cabeza y los genitales como trofeo. También comía determinados trozos de los cadáveres, ya que, según dijo, así sentía que empezaban a formar parte de el.
En mayo de 1991 llevó a Konerak Sinthasomphone a su apartamento, donde le drogó y le realizó una serie de trepanaciones en el cráneo para inyectarle ácido en el cerebro, con la intención de convertirle en una especie de zombie bajo su control absoluto.
Sinthasomphone consiguió escapar cuando Dahmer salió a tomarse una cerveza. Al verle correr desnudo por la calle los vecinos alertaron a la policía. Al darse cuenta de que Konerak había escapado Dahmer le persiguió, teniendo que enfrentarse a la policía.
Sinthasomphone no podía hablar debido al ácido que le había inyectado, así que Dahmer argumentó que el joven era su amante y que estaba borracho. Los policías creyeron su historia y los acompañaron al apartamento, pero no entraron. De haberlo hecho, habrían encontrado un cadáver en una de las habitaciones y miles de pruebas de los otros asesinatos.
Dahmer estranguló a Sinthasomphone esa misma noche.
El 22 de julio de 1992 Tracy Edwards, su última víctima, consiguió escapar esposado, y esta vez la policía decidió investigar. Fueron al apartamento, donde descubrieron fotografías de varios cadáveres, restos humanos y una cabeza en el congelador. Encontraron además las paredes llenas de sangre, cuerpos mutilados y siete cráneos. Dahmer intentó huir, pero fue detenido.
Los psiquiatras que lo examinaron dijeron que Dahmer estaba enfermo, por lo que se declaró culpable alegando enajenación mental, pero el atenuante fue rechazado. El jurado lo declaró mentalmente sano y fue sentenciado a quince cadenas perpetuas.
Dahmer fue enviado al Columbia Correctional Institute en Portage, dónde Robert K. Ressier, experto en perfiles del FBI, destacó que debía ser internado en un hospital psiquiátrico y no en una cárcel común. En esta entrevista Dahmer admitió haber practicado el canibalismo y haberse masturbado con los restos de sus víctimas. También confesó que si os mataba y conservaba sus cráneos tenía la sensación de poder permanecer a su lado.
En un principio, Dahmer no tenía contacto con los demás reclusos del Columbia Correctional Institute, pero solicitó tener más relación con el resto de presos. Comenzó a comer con sus compañeros y a realizar algunas tareas de limpieza.
Precisamente realizaba tareas de limpieza junto a Christopher Scarver cuando se desató una pelea entre los dos presos, en la que Dahmer y Scarver terminaron heridos de gravedad. Dahmer murió de camino al hospital el 28 de noviembre de 1994, tras ser golpeado por Scarver con una barra de metal en la cabeza.
PERFIL PSICOLÓGICO
- Las víctimas de Dahmer son víctimas de oportunidad, de edad comprendida entre los catorce y los veintitrés años, la mayoría de raza negra o hispana, con un par de sujetos blancos y uno oriental. A pesar de esto, él afirmaba no tener ninguna preferencia racial o de otro tipo.
- El perfil psicológico de Jeffrey Dahmer es el prototipo de hombre carente de todo aquello que hace tolerable la vida. Su actitud negativa le impidió tener amigos, relaciones, trabajo, intereses, ocupaciones, dinero o esperanzas.
- Dahmer empezó matando cautelosamente, asustado por sus crímenes, pero el ritmo fue aumentando a medida que se iba volviendo más efectivo a la hora de matar. Es común que los asesinos en serie, con el tiempo, se vuelvan arrogantes y despreocupados, convencido de que no pueden ser atrapados por ningún mortal, creyendo tener máxima autoridad sobre los demás.
- Dahmer mostraba muchas características de los asesinos organizados: acechaba a sus víctimas, las engañaba y, tras su muerte, ocultaba las pruebas de los crímenes. Pero también mostraba conductas típicas de los asesinos desorganizados, como realizar actos sexuales con sus víctimas después de matarlos, consumir su carne y sangre, mutilar los cuerpos y conservar algunas partes. Esta mezcla de características llevo a que se le considerara un asesino “mixto”.
- Según Park Dietz, psiquiatra forense del FBI, Dahmer encaja perfectamente en la subcategoría “marginal”: propenso a la furia asesina, con un nivel de perversión tan alto que era capaz de realizar actos sexuales con la víctima después de matarla... El desorden de esta personalidad marginal está marcado por el miedo al abandono y la incapacidad de tolerar el aislamiento o el aburrimiento. Dahmer se sintió aislado en la escuela, la universidad y el ejército, dónde fue evitado, humillado y dejado de lado, lo que desembocó en una terrible sensación de angustia y desamparo. Dahmer proyectó estos sentimientos sobre sus víctimas, humillándolas, descuartizándolas y abandonándolas.
- En el juicio quedó claro que a Dahmer le impulsaba un trastorno mental, a pesar de que él hacía todo lo posible por ocultarlo. Se mostró sincero y cooperador, como muchos otros asesinos en serie. Sin embargo, afirmaba no tener idea de como había sido capaz de cometer tantas atrocidades.
- Tras el veredicto de culpabilidad, Dahmer se dirigió al tribunal con las siguientes palabras: “Señor juez, todo ha terminado. Me siento muy mal por lo que hice a esas pobres familias, y comprendo su merecido odio. Asumo toda la culpa por lo que hice. He hecho daño a mi madre, a mi padre y a mi madrastra, pero les quiero mucho”.

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